MEJORA EN LA GESTIÓN DEL SUEÑO Y EL DESCANSO

Muchos de los casos de pacientes asociados a patologías con el descanso tienen problemas que afectan al binomio sueño y salud. Adicionalmente suelen relacionarse con dolencias de espalda y los pacientes  suelen preguntarse el ¿por qué?

Es complicado poder atribuir el dolor a la cama o cuál es el material adecuado o poder hacer una recomendación al respecto ya que cada uno tiene unas necesidades diferentes. En la Revista de Neurología Vol. 63 (Supl. 2, octubre 2016) se explican de manera detallada los posibles riesgos que supone el deterioro del sueño y las recomendaciones para llevar una buena higiene de este. A continuación, se resumen los aspectos más importantes.

SUEÑO


Actualmente el sueño y su higiene es una preocupación para la salud pública ya que dormir es una tercera parte de nuestra vida. Los españoles dormimos una media de 7-8h. Un tercio de la población dice no tener problemas de sueño, un 32% despierta con la sensación de haber tenido un sueño no reparador y el otro 35% llega a final del día muy cansado. A nivel europeo, somos el país con mejor calidad de sueño, la latencia, horas y regularidad con mejore s que en Francia, Italia, Reino Unido, Portugal o Alemania. La población anciana también descansa mejor que en otros países, pero se ha demostrado que condiciona el sexo (mujeres), la edad, enfermedades subyacentes o ausencia de cónyuge.


El entorno ambiental es muy importante a la hora del descanso. En primer lugar, la estimulación lumínica debido a los dispositivos electrónicos produce alteración y puede crear problemas de salud. Con esta luz se retrasa la secreción de melatonina, aumentando la alarma, retrasando el inicio del sueño. Si hay luz dentro de la habitación, el sueño es superficial y frecuentes arousals, creando efecto persistente en las ondas cerebrales y la alterando la estabilidad del sueño. El ruido del tráfico cerca de las viviendas, superiores a 65dB, hace que disminuya el sueño profundo y sueño REM y genera cansancio, mal humor y disminución de la capacidad de reacción.


La temperatura de a habitación es un condicionante ya que con el sueño la temperatura corporal disminuye, redistribuyendo el calor corporal a lo largo de todo el cuerpo. Por tanto, las temperaturas extremas son perjudiciales. La fase REM es la más sensible a la temperatura ya que en esta fase hay poca capacidad de termorregulación. La recomendación para unas condiciones ideales de sueño es una temperatura ambiental entre 18º-21º. En cuanto a la cama y su material (la pregunta más frecuente en consulta), hay falta de estudios por la difícil metodología de estos. Las recomendaciones generales son un colchón de dureza media y lo que está desaconsejado son las almohadas altas ni de pluma.


El entorno debe ser cálido, ordenado y limpio. Los expertos aconsejan que no se trabaje en la habitación, que no se tengan revistas ni televisión ya que esta debe asociarse al descanso y al sexo. Hay falta de evidencia en la influencia de las radiaciones electromagnéticas, aun así, se recomienda apagar los móviles o aparatos que emitan radiaciones en la habitación durante la noche.

Categorías: Salud

Sinapsis Fisioterapia

Marina Contreras

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